| Título | Hecho a mano en el Usumacinta. Fiesta artesanal |
| Fecha | 06-12-2025 |
Como parte de las actividades paralelas a la exposición, invitamos a los creadores de la cuenca que colaboraron con nosotros para que muestren su trabajo, compartan sus procesos y realicen talleres con el público del Museo Amparo. Viajaron desde la meseta comiteca tojolabal de Chiapas, las maestras alfareras Flor del Carmen Méndez y Ana María Méndez Alfaro y sus hijas, originarias de la comunidad de San José Yocnajab y el maestro Manuel de Jesús Aguilar de Yalumá que trabaja cerámica en alta temperatura. Además de exponer sus piezas y ofrecerlas en venta, realizaron demostraciones y talleres de barro traído de su mina y preparado con sedimentos del río. Los visitantes del Museo pudieron aprender con ellos la historia del oficio, sus técnicas de modelado y el uso del torno. Cada año, estos creadores participan en la Feria del Barro de San José Yocanajab, un proyecto coordinado por ellos y por el arqueólogo Ramón Folch, experto en técnicas de barro prehispánicas y contemporáneas, que ha logrado impulsar el trabajo artesanal de la región a través de expo-ventas, talleres, conferencias y premios. El maestro escultor Filemón Aguilar, viajó desde su taller que se encuentra en la carretera Tuxtla-Comitán, en la comunidad La Gloria, Venustiano Carranza, Chiapas para mostrar su obra. “Monchito,” como le gusta que le llamen, encontró cómo reciclar llantas de hule inservibles y contaminantes para hacer esculturas gigantes. Venados, caballos, elefantes, guacamayas, jirafas, hipopótamos, pavorreales y gorilas ahora decoran muchos espacios públicos de la región, jardines y ranchos en Chiapas y en otras partes del país. Durante las jornadas en el Amparo, realizó talleres para enseñar a jóvenes y públicos adultos a recortar y modelar con pedazos de llanta para que también puedan reutilizar sus llantas viejas. Desde Tenosique, Tabasco, vinieron las maestras Alma Delia Magaña y su hija, Delia Beatriz González Magaña, quienes realizan figuras hechas con chicle, un material que definió la economía de la región durante más de un siglo, pero que ya es muy difícil de conseguir. A partir de los 1960, se dejó de utilizar el chicle natural que se extrae del árbol de Chicozapote, sustituyéndolo con un material derivado del plástico, mucho más barato. La producción chiclera de la cuenca del Usumacinta decayó hasta prácticamente desaparecer. Alma Delia aprendió de su abuelo chiclero a hacer patos, lagartos, culebras, y búhos de chicle, y los vendía en puestos en el mercado, durante el carnaval y en ferias. Las más codiciadas eran unas canastas y cayucos llenos de frutas y flores y figuras relacionadas a la Danza del Pochó, la danza característica del carnaval de Tenosique. El público pudo aprender a trabajar este material suavizando el chicle con agua caliente y tiñéndolo con tintes vegetales para hacer figuritas. |
2 Sur 708, Centro,
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T +52 (222) 229 3850
Te invitamos a visitar el sitio web del Museo Amparo