En paralelo a la reconstrucción de la ciudad tras el sitio de 1863, las fotografías urbanas muestran los procesos de transformación de la capital en una urbe moderna. En los albores del siglo XX, surgen las formas perfectas de la arquitectura religiosa retratada por Guillermo Kahlo, los pulcros edificios de Francisco Bustamante o Lorenzo Becerril y, una década más tarde, las dinámicas imágenes industriales de Juan Crisóstomo Méndez.