Al aparecer en la escena cultural poblana de mediados del siglo XIX como hija de la pintura, y hermana del grabado y la litografía, la fotografía hereda sus tradiciones artísticas, principalmente, las del retrato y las vistas. De éstas llaman la atención las dos tomas realizadas por Désiré Charnay en 1858, muy probablemente, las fotografías más antiguas de la ciudad.